sábado, 12 de enero de 2013

CRISTO NEGRO APARECIÓ EN UN ÁRBOL DE COYOL


Betania Artavia
bartavia@diarioextra.com
Fotos: Randall Sandoval
Las fiestas religiosas en honor al Santo Cristo de Esquipulas en Santa Cruz, Guanacaste, están muy ligadas a la tradición del vino de coyol, y es que según la historia, la imagen apareció en un árbol de coyol hace 200 años.
Se cree que el mayordomo que la llevaba peregrinando desde Guatemala para extender la fe y devoción al Cristo Negro fue víctima de las consecuencias del vino de coyol y dejó la imagen al pie del árbol. Ese olvido sin querer, cumplió con el objetivo del mayordomo, el cual era extender la fe en el Cristo Negro, ya que todo un pueblo creció alrededor a su patrono, organizando una serie de actividades festivas durante los días previos al 15 de enero.
“Los mayordomos son quienes llevan la imagen por los diferentes pueblos para acercarla a los fieles y extender la devoción”, según explicó doña Sonia, quien ha sido sacristana en Santa Cruz durante muchos años.
La tradición de llevar la imagen de pueblo en pueblo se mantuvo con el paso de los años y visita muchas de los diferentes pueblos, en un recorrido que dura casi dos semanas.
Lo que no se conservó fue el árbol de coyol donde fue dejada la imagen, porque en su lugar se levantó el templo en su honor, declarado santuario nacional desde 2002.'

“LA IMAGEN HUELE A FE” Doña Sonia, ferviente devota de Santo Cristo de Esquipulas, asegura que la imagen tiene un olor muy particular, que no se encuentra en ninguna otra parte, y es muy milagrosa.
“La imagen es pequeña, preciosísima, con una mirada tiernísima y un olor particular, es el olor de la fe, así huele, a la fe, es un olor que no lo va a encontrar en ninguna otra”, comentó doña Sonia. Ese olor especial de la imagen no se le quita ni los días de peregrinación en que va por los diferentes caminos y el polvo le cae, tampoco el sol ha afectado a la pequeña imagen, que se mantiene como el primer día.
Al contrario, parece que con cada peregrinación ese olor aumenta, conforme aumenta el número de devotos, en una tradición de fe que se ha ido pasando de generación en generación entre los santacruceños.

FIESTA CON SABOR A CHICHEME Y ROSQUILLAS La peregrinación del Santo Cristo, quien es llevado por un mayordomo, o persona encargada de cuidarla y extender su fe por las diferentes comunidades de Santa Cruz, se caracteriza por su sabor.
Esto porque en cada casa visitada por el santo se organiza un rezo donde la comida no falta, especialmente las rosquillas y el chicheme, una bebida tradicional de las tierras guanacastecas.
Esta peregrinación inicia en San Juan hacia el Arado y de ahí a Santa Cruz pasando por las diferentes localidades pero no sobre la carretera principal sino por el camino viejo, que va entre la montaña.
Uno de los rezos más esperados es el de la familia de Vicente Guevara, en Hato Viejo, donde además del rezo se hace la vela, y es que la comunidad casi acompaña a la imagen durante toda la noche.
A las 6 de la mañana del día 14, víspera de su fiesta, sale rumbo al centro de Santa Cruz, por el Arado, luego de rezar “Los aludes”, oración matutina por la humanidad; rumbo a la entrada de Santa Cruz lo espera un altar especialmente preparado para la ocasión, pero antes pasarán al Hogar de Ancianos a hacer lo que se conoce como, “La hora tercia”, otra oración.
Doña Sonia recuerda que hace muchos años iban a toparlo, pero eran pocos los que lo acompañaban, en cambio ahora son muchísimas las personas que se congregan para ir a toparlo.
Posteriormente en la tarde la imagen es llevada a una casa donde con gran devoción la alistan para celebrar su día.
El 15 desde temprano el pueblo se reúne para salir en procesión hasta lo que hoy es el santuario.

FILA PARA LAS PROMESAS “Tratamos de llegar siempre al mediodía para tirar bombetas y decirle al pueblo que estamos ahí, porque las fiestas son para Él, tenemos 30 bombetas listas para ese día, y después la procesión más importante es la de las promesas, en la que se pide por las necesidades de cada uno y del mundo entero”, explicó.
Esta tradición, muy propia de Santa Cruz, consiste en que quien tiene una promesa hecha al Santo Cristo, en vez de hacer el ingreso de rodillas al templo, como ocurre en Alajuelita, lo que hace es llevar la imagen durante una parte del recorrido.
“Hacen fila para cargarlo; antes, como éramos menos, era más fácil, pero ahora es tal la cantidad de gente que apenas nos alcanza la procesión para que todos puedan llevarlo y cumplir su promesa”, detalló doña Sonia.
Las medidas de Santo Cristo son parte de la tradición, donde los devotos las llevan para sentir que tienen más cerca al Santo Cristo, no la imagen, sino al hijo de Dios, que murió en la Cruz por los pecados de los hombres.
La misa será presidida por monseñor Vitorino Geraldi, y se realiza en el anfiteatro del parque Bernavela Ramos, porque la cantidad de fieles no cabe en el templo, y al finalizar dispondrán de dos canoas de chicheme para refrescar la garganta de los fieles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario