miércoles, 13 de febrero de 2013

CONSTERNADOS DESPIDEN SACERDOTE MUERTO EN RÍO


Autoridades lo encontraron con fuerte impacto en la cabeza, Barrio México

Un centenar de fieles se reunieron en la iglesia de Barrio México, en San José, para despedir a quien denominan “El padre de los jóvenes”. El sacerdote Eric Roldán Torres fue encontrado sin vida, según las autoridades, en las márgenes del río Virilla con un fuerte trauma en la cabeza, tal como lo informó DIARIO EXTRA en su edición de ayer.
Las causas de su muerte aún están en investigación por parte de los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

UNIDOS EN UNA SOLA VOZCon aplausos, cantos y palabras de agradecimiento, los habitantes de Barrio México y familiares del fallecido despidieron al religioso, quien tenía aproximadamente dos años de trabajar en esa comunidad.
Más de ocho sacerdotes se encargaron de presidir la homilía en honor a los más de 20 años que Roldán se entregó a la iglesia.
El padre Leonel Chacón Mesén, uno de los encargados de realizar la misa al fallecido sacerdote, lo recordó como un hombre muy entregado a su labor con la iglesia y las comunidades.
“Él era muy trabajador, en los lugares donde le tocó predicar lo querían mucho, sobre todo los jóvenes, pues se llevaba muy bien con ellos y trató de inculcarles los mejores valores.
Él sufría de una fuerte depresión, nosotros los sacerdotes casi no tenemos tiempo para nosotros, nuestro trabajo es de mucho contacto con las personas y eso nos desgasta mucho. No sé qué pudo haber pasado, espero que Dios lo tenga en su gloria y paz a sus familiares”, declaró.

EL PADRE DE LOS JÓVENES: Lo que está claro es que Roldán era muy querido por los jóvenes de las comunidades donde trabajó, pues quienes lo conocieron afirman que sus misas eran muy directas y divertidas, así captaba la atención de los muchachos.
Mónica Vega muchas veces asistió a la eucaristía junto a sus hijos, ya que ellos le decían lo bonitas que eran las misas con el padre Eric.
“Era un excelente padre, daba unas misas muy dinámicas, tenía un muy buen sentido del humor. Las misas no eran aburridas, al contrario, se destacaban por ser dinámicas y llenas de personas, pues lo queríamos mucho”, recordó.

Ana Salas, catequista, bromeó al recordar al religioso, ya que él mismo al decirles que lo habían soportado mucho tiempo. “Él era único. Recuerdo que nos decía: 'Ya tengo dos años aquí y me han aguantado todo este tiempo. Eso es un récord'”, recordó. La verdadera causa de su muerte aún está en investigación.

Fuente: Carolina Chaves Miranda
carolina.chaves@diarioextra.com

Foto: Mauricio Aguilar, Ronald Murillo y Cortesía Prensa Libre 

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