miércoles, 13 de marzo de 2013

Fieles desafían el frío para ver la fumata


El segundo cónclave del tercer milenio, en el que 115 cardenales procedentes de 50 países elegirán al 266° Papa de la historia de la Iglesia, comenzó ayer en la Capilla Sixtina, y la primera fumata fue negra, es decir que ningún purpurado logró los votos necesarios para ser elegido pontífice.
 La fumata negra salió por la chimenea de la Sixtina a las 7.42 pm (12:42 pm de Honduras), dos horas y siete minutos después de que se cerrasen las puertas de la iglesia y comenzara el cónclave en medio de una gran expectación.
 El humo negro salió por la chimenea durante un buen rato para que no quedasen dudas de que era de ese color.
 La normativa vaticana establece que para ser elegido Papa son necesarios dos tercios de los votos, por lo que al ser 115 los cardenales electores se necesitaban 77 votos, que ningún candidato logró.
 Tras esta primera fumata negra, los cardenales volverán a votar hoy.
 La normativa vaticana establece que en el segundo, tercer y cuarto día se celebren dos votaciones por la mañana y dos por la tarde.
 Si después de esos tres días ninguno ha alcanzado los 77 votos, se procederá a una jornada de reflexión y plegarias en la que no se votará. Después se reanudarán las votaciones para otros siete eventuales escrutinios.
 Si tampoco ha salido Papa, se procederá a una nueva jornada de reflexión y después a otros eventuales siete escrutinios. Si sigue sin haber fumata blanca, habrá otra pausa de reflexión y otros siete escrutinios. Y así hasta 34.
 A partir de ese momento se elige entre los dos cardenales más votados, pero estos no podrán participar en la votación.
Benedicto XVI fue elegido el 19 de abril de 2005 en la cuarta votación; Juan Pablo II, el 16 de octubre de 1978 en la octava votación, y Juan Pablo I, el 26 de agosto de 1978 en la cuarta.
Sobre cuánto tiempo durará el cónclave, ningún cardenal se atreve a responder, aunque una gran mayoría espera que sea breve.
Jornada
El ritual de inicio comenzó a las 4:30 pm (9:30 am) en medio de una gran solemnidad. Los purpurados entraron en la capilla que Juan Pablo II denominó “santuario de la teología del cuerpo humano” en procesión y recitando las letanías.
 Tras cantar el Veni creator spiritus, en el que invocaron la asistencia del Espíritu Santo, realizaron el juramento por el que se comprometieron a guardar el secreto sobre el cónclave y a defender al que sea elegido romano pontífice, los derechos espirituales y temporales, además de la libertad de la Santa Sede.
 Una vez cumplido ese ritual, el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, el arzobispo Guido Marini, pronunció la frase extra omnes (todos fuera) y todos los ajenos al cónclave abandonaron el recinto, dejando solos a los purpurados, encerrados a cal y canto para proceder a elegir al sucesor de Benedicto XVI.
 Las puertas de la Capilla Sixtina se cerraron a las 5:35 pm, hora local (10:35 de Honduras). Tras una meditación a cargo del cardenal maltés octogenario Prosper Grech comenzaron a votar.
Después de esta primera reunión, los cardenales volvieron a la residencia Santa Marta, dentro del Vaticano, su lugar de residencia, desde la que serán trasladados todos los días a la Capilla Sixtina.
 Antes del cónclave celebraron la misa “Pro eligendo pontifice”, en la que el decano Angelo Sodano hizo un llamamiento a la unidad en la Iglesia y pidió a Dios “otro buen pastor”, de “corazón generoso”, que promueva sin cesar la justicia y la paz en el mundo.
 El cónclave se celebra sin que se destaque un candidato fuerte. Los papables que más suenan son el italiano Angelo Scola (71), arzobispo de Milán; el brasileño Pedro Odilo Scherer (63), arzobispo de Sao Paulo; el canadiense Marc Ouellet (69), presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, y el arzobispo de Boston, el capuchino Sean O’Malley. 
Salud

Los cardenales están “en muy buena forma”, indicó el portavoz del Vaticano poco después de que se cerraran las puertas de la Capilla Sixtina.
“Todos están en óptima forma”, dijo Federico Lombardi, que participó en la ceremonia de entrada en la Sixtina donde los 115 cardenales con derecho a voto (por tener menos de 80 años) deberán elegir al próximo pontífice. “El ambiente era muy serio y religioso, aunque la atmósfera de la Sixtina, con su solemnidad, ha contribuido. Hemos vivido un momento muy importante”, añadió.
El portavoz del Vaticano recordó que en este primer día de cónclave los cardenales no tienen obligación de votar.
Latinoamericanos
Desafiando una lluvia tenaz y persistente, algunos latinoamericanos siguieron con emoción el inicio del cónclave que debe elegir al nuevo Papa a través de pantallas gigantescas colocadas en la plaza de San Pedro.
El sacerdote nicaragüense Aníbal estaba contento de encontrarse en Roma, donde estudia Teología, porque “se trata de un momento muy especial para la Iglesia, que tiene grandes expectativas en la elección del sucesor de San Pedro”.
Agregó: “Tenemos un gran sentido de comunión con la Iglesia y queremos estar unidos en la oración con los cardenales que comienzan la elección del nuevo Papa”. Delineó a un Papa que debería ser, antes de nada, “un hombre de Dios. Es lo primero, pero también debe ser un pastor, un padre para toda la Iglesia; las características fundamentales que le pedimos al Señor.
Si de la parte humana dependiera, claro que nos gustaría que fuera latinoamericano, pero como depende del Señor, esperamos lo que Él decida”. Reconoció que el nuevo Papa tendrá muchos retos, “pero los medios de comunicación enfatizan los problemas que ha vivido la Iglesia Es como si estuviéramos recordando las caídas de los periodistas, como si su vida dependiera solo de sus errores”, respondió.
Luz Ángela, de Colombia, quien estudia Economía en Roma, le restó importancia a la posibilidad de que el nuevo Papa sea latinoamericano, sino que lo importante, a su juicio, es que deberá responder a los problemas a los que deberá enfrentarse.
El chileno Jorge Inostrosa, quien se declaró emocionado de estar en Roma, dijo que los problemas que ha tenido la Iglesia se deben a que es “divina, por lo tanto tiene algo de Dios, pero también humana”.
Postura
La madre del papable arzobispo de Viena, el cardenal Christoph Schönborn, asegura que su hijo no estaría en condiciones de afrontar las “infamias” del Vaticano, en caso de ser elegido pontífice, informó el diario austríaco Kleine Zeitung. Mientras su hijo está desde hace más de una semana en Roma, Eleonore Schönborn ha expresado su deseo de que el cardenal de Viena no resulte elegido para sustituir a Joseph Ratzinger en la silla de San Pedro.
 Por un lado teme que no lo volvería a ver debido a su avanzada edad, 92 años, y a la intensa ocupación que tendría su hijo.  Efe/AP/AFP

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