sábado, 2 de marzo de 2013

¿Qué es el CONCLAVE?


La reunión de cardenales convocados con el propósito de elegir un nuevo Papa. La elección de un Papa se conduce tras puertas cerradas, en "cónclave" (del Latín cum+clavis: "con llave"). Los cardenales participantes en el cónclave no tienen contacto con el exterior. Esta práctica fue iniciada por el Papa Gregorio X en 1274 para eliminar interferencias externas y apresurar el proceso electoral, ya que su propia elección se había extendido por casi tres años.
 El Papa es elegido por la Iglesia de Roma y no por el colegio de obispos. 
La razón de ello es que el Papa es el obispo de Roma. Como tal, es la cabeza del colegio episcopal y cabeza visible de la Iglesia. Por lo tanto el Papa no es el representante de los obispos. Así como los Apóstoles no escogieron a Pedro, los obispos no escogen al Papa.
Los cardenales eligen al Papa. Ellos están específicamente vinculados a la Iglesia de Roma de alguna forma: Por ser obispos de diócesis cercanas a Roma, por ser miembros de la curia romana, o por incorporación al clero romano. En la actualidad la mayoría de los cardenales son pastores de iglesias geográficamente distantes de Roma, pero ellos están al mismo tiempo incorporados al clero local de Roma.
A cada cardenal se le hace "titular" de una iglesia de Roma, de la cual pasa a ser párroco honorario. Esta relación con Roma preserva la tradición que viene de los primeros siglos según la cual el clero de Roma, con la ayuda de los obispos cercanos escogían el nuevo obispo de Roma. Al mismo tiempo, el colegio de cardenales, al tener miembros procedentes de mas de 50 países, manifiesta la catolicidad de la Iglesia en la elección del Papa.
El cónclave debe seguir reglas estrictas y detalladas que regulan quienes pueden estar presentes, protegen de influencias o interferencias, incluso especifican como escribir y doblar el boleto. Algunas infracciones, como la violación del secreto, la simonía, el ceder a la presión de autoridades seculares, conllevan la pena de excomunión.
Tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI estipularon que el cónclave debe conducirse en un ambiente de oración, libre de intereses mundanos. También pide a los fieles que oren por la elección.
Los electores son los cardenales, quedan excluidos del cónclave los cardenales que hayan cumplido 80 años antes de la muerte del Romano Pontífice, o antes del día en que la sede quedó vacante Pablo VI limitó el cónclave a 120 cardenales. Juan Pablo II instalo una cantidad un poco mayor, pero el número se reduce rápidamente por la cantidad de cardenales que están cercanos a los ochenta.
Todos los que entran al cónclave, incluso el personal de asistencia, debe prometer solemnemente "absoluto y perpetuo secreto"  Aun las notas tomadas durante la elección deben ser entregadas y quemadas. Nada pueden decir los cardenales sobre la elección sin el permiso explícito del nuevo Papa.

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