lunes, 20 de mayo de 2013

PRUEBAS DE LA DOCTRINA EN LAS ESCRITURAS -Antiguo Testamento

distintiva intimación de la doctrina. (Ct. Greg Naz., "Or. Theol.",v,26;Epiphanius, "Ancor" 73 "Haer.", 74; Basil, "Adv. Eunom.", II, 22; Cyril Alex., "En Juan.", xii, 20.) Algunos de éstos, sin embargo, admiten que un conocimiento del misterio fué dado a los Profetas y santos del Antiguo Gobierno (Epiph., "Haer.", viii, 5; Cyril Alex., "Con. Julian.," I). Podría muy bien concederse que el camino está preparado por la revelacion en algunas profesías. Los nombres Emmanuel (Isaías 7:14) y Dios el Poderoso (Isaías 9:6) afirmados del Mesías hacen mención a la Naturaleza Divina del mensajero prometido. Sin embargo, parece que la revelación del Evangelio fué necesaria para otorgarle el sentido y claridad total a los pasajes. Incluso estos exaltados títulos no condujeron a los Judíos a reconocer que el Salvador por venir no era otro que el Mismo Dios. Los traductores Septuagésimos ni siquiera se aventuraron a otorgar a las palabras Dios el Poderoso literalmente, sino que nos dieron en su lugar, "el ángel de gran designio". Un estadio aún más elevado de preparación es encontrado en la doctrina de los libros sapiensiales en relación a la Sabiduría Divina. En los Proverbios 8, la Sabiduría aparece personificada, y de una manera que sugiere que el autor sagrado no estaba utilizando una mera metáfora, sino que tenía ante su mente a una persona real (ct. Versos 22,23). Similar enseñanza ocurre en Eclesiastés., 24, en un discurso donde la Sabiduría es declarada para completar en "la asamblea del Mas Alto", e.d. en la presencia de los ángeles. Esta frase, ciertamente supone concebir la Sabiduría como una persona. La naturaleza de la personalidad es dejada oscura; aunque se nos dijo que toda la tierra es el Reino de la Sabiduría, que ella encuentra deleite en todos las obras de Dios, pero que Israel es en una manera especial su porción y su herencia (Ecclus., 24:8-13). En el libro de la Sabiduría de Salomón encontramos un adelanto aún mayor. Aquí la Sabiduría es claramente distintiva de Jehová: "Ella es...cierta emanación pura de la gloria del Dios Altísimo...la brillantéz de luz eterna, y el espejo inmaculado de la majestad de Dios, y la imagen de su bondad" (Sabiduría 7:25-26. Ct. Hebreos 1:3). Más aún, ella es descrita como "el obrero de todas las cosas" (panton technitis, 7:21), una expresión que indica que la creación es, de algún modo, atribuible a ella. Sin embargo, en el Judaísmo posterior esta doctrina exaltada sufrió un eclipse y parece haber pasado al olvido. Tampoco, sin dudas, se puede decir que el pasaje, aunque manifiesta algun conocimiento de una segunda personalidad del Altísimo, constituye una revelación de la Trinidad. Por lo que en ningun lugar del Antiguo Testamento encontramos ninguna indicación clara de una Tercera Persona. A menudo, se menciona el Espíritu del Señor, pero no hay nada que muestre que el Espíritu es visto como distinto de Yahvé Mismo. El término es siempre empleado para designar a Dios considerado en Su obra, ya sea en el universo o en el alma humana. El tema parece haber sido correctamente resumido por Epifanio donde dice: "El Dios Unico es declarado sobretodo por Moisés y las dos personalidades (El Padre y el Hijo) están afirmadas enérgicamente por los Profetas. La Trinidad es dada a conocer por el Evangelio" ("Haer.", Ixxiv).

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