martes, 8 de agosto de 2017

EL EVANGELIO DE MARIA MAGDALENA

En mi trajín cotidiano mucha gente me ha preguntado  sobre El Evangelio gnóstico de María Magdalena. Luego de una navegada en el inmenso océano de Internet  logré recopilar para ustedes el siguiente material didáctico:
Lo que se conoce por Evangelio de María es un texto gnóstico escrito originalmente en griego, que nos ha
llegado a través de dos fragmentos en papiro del siglo III, encontrados en
Oxirrinco (Egipto) (P.Ryl. III 463 y P.Oxy. L 3525), y una traducción al copto
del siglo V (P.Berol. 8502). Todos estos textos fueron publicados entre el año
1938 y 1983. Es posible que la obra fuera compuesta en el siglo II. En ella se
representa a María, probablemente la Magdalena (aunque sólo se le llama María),
como fuente de una revelación secreta al estar en estrecha relación con el
Salvador.
LO QUE SE CONOCE POR EVANGELIO DE MARÍA ES UN TEXTO GNÓSTICO ESCRITO ORIGINALMENTE EN GRIEGO, QUE NOS HA
LLEGADO A TRAVÉS DE DOS FRAGMENTOS EN PAPIRO DEL SIGLO III, ENCONTRADOS EN
OXIRRINCO (EGIPTO) (P.RYL. III 463 Y P.OXY. L 3525), Y UNA TRADUCCIÓN AL COPTO
DEL SIGLO V (P.BEROL. 8502)
En el texto fragmentario que nos ha llegado se
narra que los discípulos le hacen preguntas a Cristo resucitado y él les
responde. Luego les envía a predicar el evangelio del Reino a los gentiles y se
marcha. Los discípulos se quedan tristes, sintiéndose incapaces de cumplir el
mandato. Entonces María les anima a llevarlo a cabo. Pedro le pide que les
comunique las palabras del Salvador que ellos no han escuchado, ya que saben
que él “le amaba a ella más que al resto de las mujeres”. María refiere su
visión, repleta de consonancias gnósticas. En el contexto de un mundo que va
hacia su disolución, explica las dificultades del alma para descubrir su
verdadera naturaleza espiritual en su ascensión al lugar de su eterno descanso.
Cuando termina de narrar su visión se encuentra con que Andrés y Pedro no le
creen. Pedro cuestiona que el Salvador la prefiriera a ella por encima de los
apóstoles y María se echa a llorar. Leví la defiende (“Tú, Pedro, siempre tan
impetuoso”) y acusa a Pedro de ponerse en contra de la “mujer” (probablemente,
María, más que la mujer en general) como hacían los adversarios. Les anima a
aceptar que el Salvador le haya preferido a ella, a revestirse del hombre
perfecto y marchar a predicar el evangelio, cosa que finalmente hacen.
SI SE TIENE EN CUENTA EL CARÁCTER GNÓSTICO DE ESTOS TEXTOS, PARECE MUCHO
MÁS PLAUSIBLE QUE ESTOS “EVANGELIOS” NO REFLEJEN LA SITUACIÓN DE LA IGLESIA,
SINO SU PARTICULAR POSTURA Y ENFRENTAMIENTO CON ELLA







Hasta aquí el testimonio de los fragmentos, que,
como se ve, no es mucho. Algunos autores han querido ver en la oposición de los
apóstoles a María (de algún modo también presente en el 
Evangelio de Tomás, la Pistis Sophía y el Evangelio griego de los egipcios
) un reflejo
de las confrontaciones existentes en la Iglesia del siglo II. Sería señal de
que la Iglesia oficial estaría en contra de las revelaciones esotéricas y del
liderazgo de la mujer. Pero si se tiene en cuenta el carácter gnóstico de estos
textos, parece mucho más plausible que estos “evangelios” no reflejen la
situación de la Iglesia, sino su particular postura y enfrentamiento con ella.
Lo que afirma un grupo sectario no puede entenderse como norma general de una
situación, ni puede hacerse de la excepción una regla.

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